Convertida en ecosistema
comunicativo la tecnología rearticula hoy las relaciones entre comunicación y
cultura haciendo pasar al primer plano la dimensión y la dinámica comunicativa
de las culturas, y la envergadura cultural que en nuestras sociedades adquiere
la comunicación. La comunicación en el campo de la cultura deja de ser entonces
un movimiento exterior a los procesos culturales mismos –como cuando la
tecnología era excluida del mundo de lo cultural y tenida por algo meramente
instrumental- para convertirse en un movimiento entre culturas: movimiento de
exposición y apertura de unas culturas a las otras, que implicará siempre la
transformación/recreación de la propia. La comunicación en la “era de la
información” nombra ante todo la conflictiva y creativa experiencia de
apropiación e invención.
La revolución tecnológica
que vivimos no afecta sólo por separado a cada uno de los medios sino que está
produciendo transformaciones transversales que se evidencian en la emergencia
de un ecosistema comunicativo marcado por la hegemonía de la experiencia
audiovisual sobre la tipográfica y la reintegración de la imagen al campo de la
producción de conocimientos. Ello está incidiendo tanto sobre el sentido y el
alcance de lo que entendemos por comunicar como sobre la particular reubicación
de cada medio en ese ecosistema reconfigurando las relaciones de unos medios
con otros, con lo que ello implica en el diseño de las políticas de
comunicación ahora ya no pensables como meras “políticas de medios” sino a
pensar como políticas culturales sobre el “sistema comunicativo”.
Recuperado de: http://www.oei.es/historico/pensariberoamerica/ric05a01.htm
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